sábado, 29 de marzo de 2008

Palabras de un alma herida

Miles de cicatrices escriben mi triste historia, unas muy profundas en el alma, impalpables, invisibles a los ojos curiosos de las personas están tan dentro de mi que es imposible que llegue a curarlas sé que por siempre seguirán ahí; las otras dibujan mi cuerpo y lo adornan señalando cada parte de mi por donde me besó mi propia sangre, cada una de ellas con una historia propia con un dolor distinto, forman un puzzle de recuerdos sobre mi piel desnuda, y aunque a los ojos parezcan ya cicatrizadas, incluso que alguna ya casi es invisible todas ellas siguen abiertas porque soy incapaz de desprenderme del dolor que las causó.
De las pocas veces que saco el valor para mirarme en el espejo las recorro con mis dedos siguiendo el curso de la historia, recuerdo cada una, cada momento triste, cada momento de desesperación que me empujó a lastimarme escucho esas notas tristes de piano que acompañan en mi cabeza a esa riada de sentimientos confusos que me ahogan, que me arrastran y me mecen para ir muriendo poco a poco, en un abrazo asfixiante que me roba hasta el aire.
Todos los días me veo obligada hacerme la misma pregunta mientras miró entre mis manos como mi alma se va diluyendo entre mis lágrimas, agonizando cada día un poquito más. ¿Es que acaso merezco todo esto? ¿Qué enorme tragedia he tenido que provocar para que la vida me haga romperme de esta forma? … pero el viento se lleva las palabras hacia ninguna parte y sigo esperando una respuesta que es imposible que llegue.
Y mientras espero sentada se me apaga la vida, las pupilas, ya no recuerdo que es sonreír de corazón, sentir que tu cuerpo esta limpio que no ha sido corrompido, soy incapaz de recordar como se siente una persona que realmente es feliz, no se que es tener ganas de vivir… me pesan los años como enormes losas, como si hubiese vivido cuatro veces mi edad , me duelen hasta los huesos, me duele respirar… me siento atrapada en un laberinto, me he perdido y no soy capaz de encontrar de nuevo la luz de un nuevo día.
Me refugio en las sombras, me escondo entre ellas para intentar descansar, a veces la soledad es mi peor enemiga y otras es de la única forma que puedo descansar de mis tormentos, cuando me siento fatigada por los fantasmas del ayer…
Y se que llegará de nuevo ese día en el que sienta que las desgracias han congelado mi corazón, que soy incapaz de sentir ni alegría, ni tristezas, como un castigo más como si mi alma ya estuviese muerta por siempre y necesitaré sentirme viva, y habrá llegado el momento, ese íntimo momento en el que me entregaré al frío filo de un cuchillo, acariciando mi piel , atravesándola lentamente para dejar paso a la tibia sangre que me acariciará y me besará, sentiré el dolor brotar de nuevo en mi, sabré que sigo viva…
No espero que nadie lo entienda, quizá piensen muchos que es la locura lo que me invita a comportarme así, pero no es cierto, tampoco quiero ni necesito que nadie me compadezca, es lo último que desearía en esta vida… bastante triste es ya mi vida, solo son palabras de un alma herida…